lunes, 3 de octubre de 2022

Detective Cómics 457

 

Detective cómics 457



Los lugares nunca son sólo paisajes, son recuerdos, son memorias, son hechos que pueden cambiarnos para siempre. Y eso es lo que les ocurre a los dos protagonistas de esta historia, Batman y Leslie Thompkins, para quiénes el Callejón del Crimen (Crimen Alley) nunca será un sitio más.

La historia “There Is No Hope in Crimen Alley!” (No hay esperanza en el Callejón del Crimen) es breve, clara, no necesita mucho espacio, tan sólo doce páginas. Todo empieza cuándo Batman se salta una misión sobre unos contrabandistas para cumplir con un ritual que nadie, ni el mismísimo Alfred, sabe. La historia toma un giro algo quizás anti climático cuándo descubrimos que el Señor de la Noche asiste al encuentro de una mujer llamada Leslie Thompkins, con quién tiene una charla, dónde se nos revela que ambos han sido marcados por la misma tragedia, pero de diferentes maneras.  

La historia, escrita por el mismísimo Dennis O’Neil, fue pensada por éste cuándo se dio cuenta el gran bache que, en ese momento, tenía el origen de Batman. Desde el asesinato de sus padres se pasaba al murciélago entrando por la ventana, en el medio, nadie sabía nada. La introducción de Leslie le daba al murciélago una voz más que escuchar, y con quién hablar, algunos dicen que podría ser considerada una figura materna para Batman, pero eso me parece demasiado exagerado.



Lectores más acostumbrados a la continuidad de DC de fines de los ’80 puede encontrar confusiones, así que es hora de las aclaraciones. Primero, acá Leslie Thompkins no sabe la identidad secreta de Batman y, personalmente, me gusta más que sea así, algunas personas nos marcan nuestra vida para siempre sin interesarse, no siempre deben saber todo de nosotros para ello.

La segunda cuestión quizás sea más importante, y tiene que ver con Alfred, ya que,  desconoce la fecha del asesinato de Thomas y Martha Wayne. Algo que hoy sería imperdonable, en la Pre-Crisis era algo obvio, el mayordomo de Batman había sido contratado por el mismo Bruce Wayne, incluso con Dick Grayson (el primer Robin) ya habitando la Mansión, así que, el Sr Pennyworth (o Beagle “guiño, guiño) no debe pedir disculpas en esta historia.

Faltaría mencionar dos cosas. La primera, el artista, que no es otro que Dick Giordano, hace un buen trabajo. Tiene sus cositas, pero cumple. Mientras que la historia de complemento, o Back-Up, de la revista corresponde al Elongated Man, o Hombre Elástico, Ralph Dibny, y es aceptable.

 


 

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