martes, 10 de enero de 2023

Giant-Size X-Men N°1

 Segunda Génesis



Quizás hoy a muchos les sorprenda, pero los X-Men no arrancaron con el pie derecho en su primera etapa en Marvel. Las primeras historias, como siempre a cargo de la dupla Lee-Kirby, están muy lejos de los grandes clásicos que poblaban a la renovada editorial a principios de la década de 1960. Y cuándo otros equipos tomaron el timón, las ventas ya habían dejado de acompañar, más allá de la increíble mejora en las aventuras de los mutantes.

Durante cinco largos años, el Profesor X y sus alumnos/as vagaron por variados títulos de la editorial, tratando de volver a recuperar el protagonismo de su propia revista, reducida a meros reprints de sucesos pasados, pero parecía ser que los X-Men iban camino a la segunda línea de personajes de la editorial.



Sin embargo, ya en 1975, Marvel había crecido lo suficiente para darle otra oportunidad a los mutantes. La editorial había decidido lanzar nuevos súper grupos en unas revistas especiales llamadas Giant-Size, y Roy Thomas (guionista de la mejor etapa del run original de los X-Men), negoció el relanzamiento de éstos, renovados, con mayor diversidad en cuánto a etnias y nacionalidades.

El número especial nos muestra a un Profesor Charles Xavier reclutando ciertos mutantes lo largo y ancho del planeta. Nightcrawler, Wolverine (todavía llamado Arma X), Coloso, Tormenta, Thunderbird, Sunfire y Banshee (que ya aparecía en las historias originales del grupo). Ya de vuelta en la mansión-base de los mutantes, a los nuevos miembros se les presenta a Ciclope, líder del antiguo grupo, y se les cuenta que la misión para la cual se les ha convocado es la de, justamente, rescatar a éstos.

La aventura lleva al nuevo grupo a Krakoa, dónde descubren que dicha isla resulta estar viva y ser la responsable de mantener cautivos a los hombres X. Con la misma cumplida, los X-Men ahora son TRECE miembros, propiciando algunas renuncias, a cargo de los guionistas, para que el grupo quede reducido a la mitad.

Curioso es que, más allá de los personajes creados para este número, la misión de diversificar a los mutantes para captar nuevos mercados nunca se cumplió. ¿El motivo? Quizás que Marvel no lograra, en ese momento, entrar a los mercados de Alemania, la U.R.S.S y Kenia (lugares de origen de algunos de los nuevos mutantes), los haya hecho desistir con la idea.



Por lo demás, el número es un clásico. El guionista Len Wein logra hacer encajar muy bien a los nuevos miembros del equipo, y el dibujante Dave Cockrum se luce con un arte muy bello, que nada tiene que envidiarles a los dibujantes anteriores del grupo, como Jim Steranko o Neal Adams.

Los X-Men volvían a obtener nuevas aventuras en su propio título a partir del número 94, iniciando su etapa más gloriosa, la cual duraría casi 20 años.

martes, 20 de diciembre de 2022

Navidad con los Superhéroes 2

 


Should Auld Acquaintance Be Forgot



En esta ocasión, vamos a salir un poco de la Edad de Plata, para hablar de una historia navideña

Los comics de superhéroes y la Navidad son temas que, a pesar de tener mucha relación en el mundo de las viñetas, no terminan de consolidarse entre el público general que consume las historias de éstos maravillosos personajes, o al menos no tanto como otros productos más masivos, cómo las series y las películas, pero quizás esa sea la respuesta, su masividad.  Sin embargo, hay historias memorables que unen éstos dos conceptos, y hoy vamos a ver una de ellas.

Publicada en Christmas with the Súper-Heroes número 2 de 1989, “Should Auld Acquaintance Be Forgot” es el último orejón del tarro en esta recopilación especial de historias navideñas protagonizadas por los seres con capa. Para empezar, está protagonizada por Deadman, personaje subvalorado con grandes etapas en su impronta, pero que no goza del reconocimiento que pueden tener otros personajes, caso Flash, por decir uno por fuera de los más masivos. Cómo nunca hable de Deadman en el blog, voy a hacer un pequeño apartado resumiendo su historia.



Boston Brand es un acróbata de circo que fue asesinado por un asaltante misterioso. A su espíritu, la diosa  hindú Rama Kushna, le da el poder de poseer cualquier ser vivo, para obtener justicia por su asesino, pero, al mismo tiempo, Deadman debe hacer justicia para los demás inocentes. Este singular personaje, apareció en Strange Adventures 205, y fue creado por Arnold Drake y Carmine Infantino.

Pero hay dos cosas más para mencionar en esta historia. Una es el contexto, estamos ya en la Post-Crisis, con muchos de los personajes sufriendo la pérdida de hechos y sujetos de lo previo a 1985, y acá entra la segunda cuestión, la aparición de segundo personaje de esta historia: Supergirl.

Allan Brennert, guionista del relato, nos muestra a un Deadman angustiado, con gran necesidad de sentir contacto humano, más aún en uno de los días más bellos del año, es decir, Navidad. A pesar de ir saltando de cuerpo en cuerpo, con el objetivo de alivianar su dolor, no encuentra consuelo, sino un baño de realidad, ya que, la alegría que siente no es suya, sino de otra persona.

Sentado en una esquina, maldice la ingratitud que él siente por parte de los demás hacia su tarea, y es allí cuándo aparece una mujer, quién dice que puede verlo, sentir su angustia, pero que es importante que la escuche, obviamente, esta mujer es Kara.



Lo que sigue es una demostración de entender el significado de un personaje. Brennert, en pocos cuadros, nos recuerda quién era Supergirl, sus cualidades más importantes, y su importancia dentro del viejo universo que acababa de terminar un par de años antes. El guionista parece haber entendido que algo especial se había ido, y que no podía ser olvidado fácilmente. Honestamente, estamos ante una de las mejores historias de Supergirl de la Pre-Crisis (aunque sé que se público posteriormente), se condensa en pocas palabras quién era Kara, que representaba. Un gran momento para un gran personaje que creo que DC nunca supo valorar lo suficiente.

En el arte encontramos a Dick Giordano, en ese momento vicepresidente y editor ejecutivo de la compañía, con lo cual no puedo evitar pensar si esta fue su forma de redimirse ante la decisión de borrar de la existencia a la chica de acero, o quizás sus disculpas, pero el dibujo es hermoso, y acompaña perfecto al guión.

Cómo punto final, la historia está dedicada al co-creador del personaje, Otto Binder, y al principal artista de la misma, Jim Mooney, como para no dejar dudas sobre su intención.

Si todavía no leyeron este comic, sugiero que corran a buscarlo para acompañar las cercanas festividades. No sólo encontrarán un homenaje a un personaje, sino una reflexión sobre lo que significa el altruismo, algo que al ser humano siempre le fue costoso.



¡¡¡¡¡FELICES FIESTAS A TODOS Y A TODAS!!!!

martes, 13 de diciembre de 2022

Superman 149

 

La Muerte de Superman



 Veíamos leyendo que Jerry Siegel había escrito una historia de Superman que exploraba el lado más humano del personaje.  No pasaría mucho tiempo para que volviera a escribir otra historia que daría que hablar.

Superman 149 nos trae una historia que empieza de forma totalmente normal para la época. Lex Luthor preso, encuentra un aerolito entre las rocas que está picando en la cárcel, en él encuentra el elemento Z, el cual, según el villano, podría ayudarlo a encontrar la cura contra el cáncer.

Hasta ahí, todo parece un truco de Luthor para salir de la cárcel, pero lo gracioso es que encuentra la cura contra el cáncer, se reforma, e incluso Superman le regala un reloj muy parecido al que había entregado a Jimmy Olsen, porque malhechores comunes no dejan de atentar contra el ex­ enemigo por haberlos traicionado, y no deshacerse del hombre de acero.



Cómo estamos en la época del auge de la ciencia ficción, Superman decide que Luthor debe instalarse en un laboratorio flotante en el espacio para seguir con sus trabajos. Esto, según el último hijo de Krypton, lo mantendría a salvo de los distintos atentados.

Pero esto no es una historia de redención, Luthor revela su plan rápidamente, encontró la cura para el cáncer, los atentados contra su persona fueron ciertos, pero lo que él buscaba era ganarse la confianza de su archienemigo para matarlo enfrente de sus amigos (Lois, Jimmy y Perry White).

Ciertamente, Siegel no buscaba andar de paso, su escritura es brillante, al menos para el momento. La última parte de la historia es mi favorita, dónde podemos apreciar un poco más el universo que rodeaba las historias del hombre de acero en ese momento, vemos a Lana, a Lori Lemaris, obviamente a Lois, pero también a la Legión de Superhéroes, entre otros. 

El arte corre a cargo de Curt Swan, artista clásico del Superman de la Silver Age, y es correcto, acorde a la escritura.

No sé si necesito decirlo, pero esta historia ha sido muy influyente en el historial del hombre de acero. Mucho de lo que aquí acontece lo vamos a ver en la década del 90, más estirado y completo, pero pensemos que esta es la versión del contexto de los años de la Edad de Plata, es decir, una historia auto conclusiva, con apariciones un poco más a modo de cameo, y la molesta aclaración de que nada ha sucedido, y que sólo ha sido una pura cuestión de imaginación. 



Jerry Siegel, vaya sorpresa, es de mis escritores favoritos de Superman, y mucho se resumen en esta historia, la creatividad que explaya en la misma me hace reflexionar que hubiese pasado si Superman nunca hubiese perdido a su co-creador a fines de la década de 1940, pero son todas cuestiones contra fácticas. La historia fue como fue, y tan mala no resultó.


martes, 6 de diciembre de 2022

Detective Comics 235

 

 

El Primer Batman



Los orígenes de los superhéroes de la Edad de Oro se fueron ampliando de manera gradual, este truco no sólo servía para enganchar al lector habitual, sino que también podía sumar alguno nuevo que no iba a comprar el número 200 de una revista que nunca había consumido.  Batman tampoco escapó de esto, y como primer ejemplo esta el famoso Batman 47 de 1948 (que ya vamos a ver)

En el Detective Comics 235, ya hablando de mediados de la década del ’50, Bill Finger nos viene a contar un poco más de Thomas Wayne. El co-creador de Batman le da un nuevo significado a la elección de Bruce por el disfraz de murciélago, dejando algo atrás el asunto de impartir miedo entre los criminales, para pasar a ser una especie de herencia familiar.

Un día de limpieza en la Mansión Wayne, Bruce y Dick encuentran un cajón secreto en el escritorio del padre del primero, hallan en él un disfraz de murciélago, un rollo de película y un diario. Con éstas pistas, van descubriendo que el asesinato de Thomas no fue algo casual, como se creía hasta el momento, sino algo más grande y planificado, y todo relacionado con el baile anual de máscaras de Gotham.



La historia me suena a un pedido de DC al escritor para mostrar un poco más de “ficción” al origen del murciélago, es decir, lo que le sucedió a Bruce Wayne fue algo planificado, no es algo que le puede pasar a cualquier niño o niña. En pocas palabras, parece un intento por endulzar un hecho que, para la década de 1950, ya quería mostrarse como algo lejano, incluso la paleta de colores es más brillante. Sólo una opinión.

Sin embargo, y esto es lo brillante de Finger, se renueva el concepto de lo que significa para Bruce ser Batman, a lo de sembrar miedo entre criminales, a lo de sacar a flote una parte muy importante de la personalidad de él, el guionista le suma la del legado, Batman es un legado que, de forma inconsciente, él heredó de su padre.  Es una gran idea que, a futuro, miles de guionistas explorarán, de una forma u otra.

En el arte esta Sheldon Moldoff, el primer ayudante/”artista fantasma” que Bob Kane tuvo en Batman (incluso Jerry Robinson fue contratado para reemplazar a Moldoff), pero en su segunda etapa a cargo del murciélago, la cual inició en 1953. Dicho esto, el dibujo es correcto, y el artista aprovecha para meter una referencia muy linda a la portada del Batman número 9. 

Resumiendo, estamos ante una de esas historias de Batman que, si bien ha tenido adaptaciones más acordes a los tiempos presentes, debe ser considerada imprescindible.  Tenemos a dos de los hombres más importantes de la historia del murciélago, ampliando y renovando su origen para la nueva generación de lectores que había surgido en la década de 1950.



Como data extra, y aunque en teoría no es parte de la Edad de Plata, ya que salió un par de meses antes del inicio de la misma, acá se considera que por primera vez vimos al Thomas Wayne de Tierra-1.

martes, 29 de noviembre de 2022

Superman Vol 1 #141

 

Superman Regresa a Krypton

 


Superman es el primer superhéroe. Puede discutirse muchísimo esta conclusión, pero, sin dudas, su primera aparición en 1938 generó una industria que le ha dado de comer a varios y varias, y sin la misma, nada de los demás hubiese surgido.

Detrás de una idea tan rompe-esquemas se encontraban dos muchachos de Cleveland,  Jerry Siegel y Joe Shuster. Estos jóvenes, entusiasmados por ver por fin publicada su obra prima en la editorial de cómics  más prestigiosa (como era la National en los 1930/40), no pensaron las consecuencias de firmar un cheque de 130 dólares (mucho dinero en el Estados Unidos de la Gran Depresión), cediendo los derechos de su personaje. Tales fueron las mismas que, diez años después, perdieron el juicio, y disolvieron su relación profesional para siempre.

Ya en la década de 1950, más bien a fines de la misma, Jerry Siegel se encuentra sin trabajo, y su esposa, Joanne Carter, le insiste que lo que realmente quería era volver a trabajar en Superman. Así, la misma Joanne convenció a Liebowitz (en ese momento, uno de los dueños de la National/DC Comics) que contrate a su esposo para escribir algunos números, dos de éstos siguen siendo, a mi parecer, de lo mejor que se ha escrito sobre Superman.  Y hoy vamos a hablar de la primera de ellas, la Superman 141.



La historia comienza con Superman haciendo una patrulla por Metrópolis, cuando es detenido por un astrónomo que le pide que verifique algo que descubrió en el cielo, un planeta,  el superhéroe se acerca y descubre que éste está vivo, pero cuando intenta huir, Superman va demasiado rápido para intentar alcanzarlo, y termina atravesando la barrera del tiempo y del espacio, llegando a su planeta natal, Kryptón, unos días antes de su explosión.

Más allá de las emociones que atraviesa, el hombre de acero se encuentra con dos dilemas. Uno, al estar de vuelta en su lugar de origen, ya no tiene superpoderes, y teme quedar atrapado en la explosión con el resto de sus coetáneos. Pero, al mismo tiempo, empieza a intentar salvar al planeta, y a sus seres queridos, es decir, sus padres (que no tienen conocimiento de que están frente a su hijo), y la mujer de la cual se ha enamorado, Lyla Lerrol.

Esta historia es una joya. Por un lado, vemos a Superman viviendo entre su gente, pasando buenos ratos, disfrutando de la vida que jamás pudo vivir, pero sufriendo porque sabe el futuro que a éstos les espera.  Pocas historias de la época ahondan en las características humanas del personaje, mostrándonos su soledad, la idea de volver a ser el último de su planeta.



La resolución también es reflexiva. Superman no elige volver a su época (perdón el spoiler), lo cual nos hace preguntarnos, ¿Hubiera vuelto por propia voluntad? ¿Cuál habría sido su decisión final, morir junto a sus pares, o continuar viviendo en soledad?

El arte es de Wayne Borign, artista fundamental de Superman de la época. Sin ir más lejos, realiza un buen trabajo.

La historia de Siegel sorprendió a los lectores, parecía que el co-creador, y antiguo escritor en jefe de Superman, no había perdido el toque.  Pronto volvería a sorprender con otra historia, un par de números más adelante.

martes, 22 de noviembre de 2022

Detective Comics 226

 

Cuando Batman era Robin

 


A partir de la segunda mitad de la década de 1940, los principales caballitos de batalla de DC Comics, es decir Superman y Batman, estaban en plena ampliación de sus orígenes, merced de un enorme vacío dejado por los años 40, dedicados casi exclusivamente a la Segunda Guerra. Pero hoy vamos a saltar una década más, y vamos a movernos a 1955, casi Edad de Plata, para hablar de la Detective Comics 226, dónde  Edmond Hamilton y Dick Sprang nos van a contar “Cuando Batman era Robin”.

Todo comienza cuando a Batman le llega un paquete con firma de Harvey Harris, lo cual hace preocupar al hombre murciélago. Cuándo el contenido es revelado como un traje similar al de Robin, al encapotado no le queda otra que contar, tanto a su pupilo ahí presente como a los lectores, el detrás de tal correspondencia.


Batman nos relata que, cuando todavía era el niño Bruce Wayne, admiraba a un detective de la policía de Gotham, cuyo nombre era el del remitente del paquete,  por lo tanto, decide ser su pupilo, y crea la identidad de Robin para ocultar su verdadera identidad.

En esta historia no sólo vemos la creación del concepto de “Robin”, sino que descubrimos que Dick Grayson habría sido el segundo en usar dicho nombre, y que el primero hubiera sido ni más ni menos que su mentor.  Pero, además, vemos que la inspiración y deseo de Bruce de ser el mejor detective del mundo no viene a partir de su decisión de combatir el crimen, sino que es algo anterior al trágico asesinato de sus padres, ya que, esta historia transcurre mientras éstos se encontraban de vacaciones. 

El guión de Hamilton tiene sus cosas rebuscadas, pero termina articulando una buena historia, sin sorpresas, pero destaca entre tanta falta de creatividad que había en las historias de Batman de la época.  Mientras que, el dibujo de Sprang es hermoso, sin dudas, lo más destacable.



Para finalizar, hay que decir que esta historia, al menos para un guionista, no paso desapercibida, y el concepto de “legado” que vemos implícitamente en esta obra (de Harris a Bruce y, quizás en un futuro, de éste a Dick), volvería a verse casi al instante, pero esta vez se iba a hablar de “Batman”, y el escritor iba a ser su co-creador: Bill Finger.

martes, 15 de noviembre de 2022

Batman vol 1 78 (1953) / Detective Comics 225 (1955)

 

El Marciano de Marte

Estamos en 1953, en ese ínterin sin nombre entre las edades de Oro y de Plata, Batman no está en su mejor momento, en el número 78 de la revista que lleva su nombre, un personaje particular aparece, una especie de Detective de Marte…  ¡PARÁ!, aunque parezca algo ilógico, aquí tenemos la primera aparición de Roh Kar (Rocar según Novaro),  el Detective Marciano (Martian Manhunter) de Tierra 2.  No nos engañemos, es obvio que esto fue una decisión posterior de Dios sabe quién (bah, yo no lo sé), pero la mención corresponde porque, entre la aparición de este personaje y el que hoy nosotros conocemos como el Marciano de Marte, pasaron solamente dos años, ¿coincidencia o influencia?



La cuestión es que Roh Kar es un detective enviado del planeta rojo para ayudar a Batman y a Robin a capturar a The Stranger (Misterio en la traducción mexicana),  fugitivo que planea una invasión a gran escala con armas de la Tierra, las cuáles roba en Gotham, dejando perplejos a los policías. Batman y el Detective de Marte lo capturan, éste último se lo lleva a su planeta natal, fin. Nunca más lo volvemos a ver, al menos  en la Pre-Crisis.

Pero yo se que ustedes quieren que yo hable de J’onn J’onzz, el marciano aparecido en la Detective Comics 225, el que fue creado por Joseph Samachson , Jack Miller y Joe Certa.  Más allá del título de la revista, estamos más cerca de la Silver Age, en noviembre de 1955, y la ciencia ficción domina absolutamente el comic book estadounidense.  Dicho esto, el Detective Marciano podría ser, según algunos lo es, el primer superhéroe de la misma, pero esta teoría es difícil de aceptar, creo yo, por un tema de época (sin la búsqueda de re-instalar el concepto de superhéroes en los comics), que considera al marciano un personaje más “ciencia ficcionero(?)” que superheroico.

La historia es entretenida para la época. Un científico de apellido  Erdel crea una maquina a la que él llama “cerebro robot”, con ella, busca explorar otros mundos y dimensiones. Sin embargo, lo que ocasiona el ponerla en funcionamiento, es la transportación de un ser verde y extraño, que le dice rápidamente al doctor que entiende su idioma a raíz de leer sus pensamientos. Luego le dice que es J’onn J’onzz (Julio Jordán para los de Novaro), que es un científico de Marte, y que quiere regresar a casa.



El científico dice que no puede hacer eso, al menos no en ese momento, ya que tendría que alterar su máquina, algo que le llevaría años. Pero se ve que había que buscar la manera de establecer definitivamente al marciano en la Tierra (ya su “otro yo” se había escapado en 1953), y el Dr Erdel sufre un infarto y muere, dejándolo abandonado.

Ahí el Martian Manhunter (alguna vez lo iba a tener que nombrar en inglés), decide que nuestro planeta está atrasado, comparando con su Marte natal, y dónde más se nota esto es en los crímenes ocurridos en el día a día, así que se convierte en detective de la policía, y comienza a asustarse de sus compañeros, ya que, todos fuman, y su única debilidad es el fuego.

Cómo ven, es una historia de origen, sencilla, sin vueltas y que presenta bien al personaje. En estas primeras historias, J’onn es un “prisionero” en la Tierra que, mientras busca la forma de volver a su Marte natal, utiliza sus poderes para resolver casos criminales como detective.

El arte de Certa es, a falta de una mejor palabra, particular. No es atractivo para nada, pero, su Martian Manhunter, es mejor que él que dibujaran en las primeras épocas de la Liga de la Justicia. Para la época, es un arte promedio.