El
Flash de Dos Mundos
No nos vamos de 1961,
pero si nos movemos para la vereda de enfrente, ya que, el mismo año que los 4
Fantásticos veían la luz, el concepto más asociado a DC Comics, también iba a surgir.
Hay dos versiones
sobre cómo el concepto de las Tierras
paralelas surgió. De forma “No oficial”, tanto Superman, como Wonder Woman,
ya habían tenido aventuras y encontronazos con otros universos y/o realidades. Sin
embargo, la eterna pregunta de “¿En dónde están los superhéroes de la Segunda
Guerra Mundial?”, o “¿En dónde está la Justice
Society of América?” se formulaba en los correos de lectores de la DC. Dichas cartas de los fans hacen eco en el
guionista Gardner Fox, escritor de Flash en ese momento, y co-creador de
muchos de los personajes de antaño, quién decide dar por fin una respuesta, la
misma vendrá con mucha influencia de la ciencia ficción, de la cuál Fox era un
fanático.
La segunda versión de
cómo surge esta historia es totalmente distinta. Carmine Infantino,
dibujante del Flash de Barry Allen en ese momento, les jugaba apuestas a Fox y al
editor Julius Schwartz, que les
dibujaría una portada de la que nunca podrían sacar una historia, obviamente,
siempre había salido perdiendo. Infantino decidió jugar fuerte y poner a Jay
Garrick, el Flash de la década de 1940, en la tapa, y allí es cuando el
guionista y el editor debieron dar una respuesta de qué carajo hacía un
supuesto personaje de fantasía (recordemos que Barry leía las historias de Flash)
junto a uno real.
Más allá de que
existan otras versiones, o de cuál es más creíble para el/la que lea, lo
importante es esta historia se convirtió
en la base de algo que, en los siguientes 25 años, DC explotará al máximo, y lo
convertirá en un concepto que, aún hoy, sigue utilizando para justificar
cambios, crisis y/o reinicios: el Multiverso
(en 1961, era sólo el bi-verso, pero se entiende).
Pero, ¿Qué nos cuenta
el Flash 123? Comienza con Flash (Barry
Allen) asistiendo a un evento de caridad organizado por su novia Iris West, cuándo ésta menciona que su
animador principal le ha fallado, Barry ofrece llamar a Flash para ayudarla. Ya en el papel del velocista escarlata, Barry
vibra las moléculas de su cuerpo para volverse invisible, pero de pronto
desaparece del escenario.
Nuestro protagonista
aparece en un lugar desconocido, al que luego reconoce como Keystone City, el hogar de su héroe
favorito: el Flash de Jay Garrick,
al cual Barry busca en la guía telefónica, y lo encuentra retirado y casado con
su novia Joan Williams. Flash le
cuenta a su contraparte de la otra tierra como conoce todo sobre él (incluso se
nombra a Gardner Fox, lo cual generará una contradicción más adelante), y éste
le dice que va a volver a calzarse el traje para investigar una serie de
sucesos extraños.
Detrás de los
“sucesos extraños” se encuentran Thinker,
Fiddler y Shade, tres archienemigos de Jay que buscan que el Flash retirado
vuelva a la acción. Obviamente, ambos velocistas se unen para vencerlos, tras
lograrlo, Jay abandona su retiro, y Barry vuelve a su Tierra para contarle a
Gardner Fox lo acontecido para que lo convierta en historieta.
Como vemos, es una
historia estructuralmente acorde a su época, con tres actos, sin desarrollar
demasiado, ni a los personajes, ni la historia. Sin embargo, Fox sale de la incógnita muy bien, tan bien
que desde la propia DC lo alentaron a seguir trayendo de regreso a los viejos
personajes de la, luego renombrada, Golden
Age. Además, más adelante,
establecerá nombres oficiales para las dos tierras, la Tierra-1 será la del Flash
de Barry Allen, mientras que la Tierra-2 será la de Jay Garrick.
El dibujo de Infantino es lo mejor del número.
Vemos a un Jay Garrick más dinámico y
llamativo, con facciones marcadas y reconocibles, no tan caricaturizado como en
sus primeros números de los lejanos ’40. Considerando que ya el artista había
trabajado con el personaje antes de su desaparición en 1951, vemos también una
evolución en su estilo, algo que vamos a ver muy seguido en DC por éstos años.
Nuevos conceptos que
aún hoy se utilizan, un arte muy hermoso en lo visual, y una historia que viene
a resolver un nudo que la editorial ni se había pensado que tendría. El Flash de Dos Mundos es todo eso, y lo posterior ya es cosa de
otros autores, otras ideas, otras épocas, incluso otros lectores.
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