martes, 18 de octubre de 2022

The Flash Vol 1 123 (1961)

 

El Flash de Dos Mundos

 



No nos vamos de 1961, pero si nos movemos para la vereda de enfrente, ya que, el mismo año que los 4 Fantásticos veían la luz, el concepto más asociado a DC Comics, también iba a surgir.

Hay dos versiones sobre cómo el concepto de las Tierras paralelas surgió. De forma “No oficial”, tanto Superman, como Wonder Woman, ya habían tenido aventuras y encontronazos con otros universos y/o realidades. Sin embargo, la eterna pregunta de “¿En dónde están los superhéroes de la Segunda Guerra Mundial?”, o “¿En dónde está la Justice Society of América?” se formulaba en los correos de lectores de la DC.  Dichas cartas de los fans hacen eco en el guionista Gardner Fox, escritor de Flash en ese momento, y co-creador de muchos de los personajes de antaño, quién decide dar por fin una respuesta, la misma vendrá con mucha influencia de la ciencia ficción, de la cuál Fox era un fanático.



La segunda versión de cómo surge esta historia es totalmente distinta.  Carmine Infantino, dibujante del  Flash de Barry Allen en ese momento, les jugaba apuestas a Fox y al editor Julius Schwartz, que les dibujaría una portada de la que nunca podrían sacar una historia, obviamente, siempre había salido perdiendo. Infantino decidió jugar fuerte y poner a Jay Garrick, el Flash de la década de 1940, en la tapa, y allí es cuando el guionista y el editor debieron dar una respuesta de qué carajo hacía un supuesto personaje de fantasía (recordemos que Barry leía las historias de Flash) junto a uno real.

Más allá de que existan otras versiones, o de cuál es más creíble para el/la que lea, lo importante es  esta historia se convirtió en la base de algo que, en los siguientes 25 años, DC explotará al máximo, y lo convertirá en un concepto que, aún hoy, sigue utilizando para justificar cambios, crisis y/o reinicios: el Multiverso (en 1961, era sólo el bi-verso, pero se entiende).

Pero, ¿Qué nos cuenta el Flash 123? Comienza con Flash (Barry Allen) asistiendo a un evento de caridad organizado por su novia Iris West, cuándo ésta menciona que su animador principal le ha fallado, Barry ofrece llamar a Flash para ayudarla.  Ya en el papel del velocista escarlata, Barry vibra las moléculas de su cuerpo para volverse invisible, pero de pronto desaparece del escenario.

Nuestro protagonista aparece en un lugar desconocido, al que luego reconoce como Keystone City, el hogar de su héroe favorito: el Flash de Jay Garrick, al cual Barry busca en la guía telefónica, y lo encuentra retirado y casado con su novia Joan Williams. Flash le cuenta a su contraparte de la otra tierra como conoce todo sobre él (incluso se nombra a Gardner Fox, lo cual generará una contradicción más adelante), y éste le dice que va a volver a calzarse el traje para investigar una serie de sucesos extraños.  

Detrás de los “sucesos extraños” se encuentran Thinker, Fiddler  y Shade, tres archienemigos de Jay que buscan que el Flash retirado vuelva a la acción. Obviamente, ambos velocistas se unen para vencerlos, tras lograrlo, Jay abandona su retiro, y Barry vuelve a su Tierra para contarle a Gardner Fox lo acontecido para que lo convierta en historieta.



Como vemos, es una historia estructuralmente acorde a su época, con tres actos, sin desarrollar demasiado, ni a los personajes, ni la historia. Sin embargo,  Fox sale de la incógnita muy bien, tan bien que desde la propia DC lo alentaron a seguir trayendo de regreso a los viejos personajes de la, luego renombrada, Golden Age.  Además, más adelante, establecerá nombres oficiales para las dos tierras, la Tierra-1 será la del Flash de Barry Allen, mientras que la Tierra-2 será la de Jay Garrick. 

El dibujo de Infantino es lo mejor del número. Vemos a un Jay Garrick más dinámico  y llamativo, con facciones marcadas y reconocibles, no tan caricaturizado como en sus primeros números de los lejanos ’40. Considerando que ya el artista había trabajado con el personaje antes de su desaparición en 1951, vemos también una evolución en su estilo, algo que vamos a ver muy seguido en DC por éstos años.

Nuevos conceptos que aún hoy se utilizan, un arte muy hermoso en lo visual, y una historia que viene a resolver un nudo que la editorial ni se había pensado que tendría. El Flash de Dos Mundos  es todo eso, y lo posterior ya es cosa de otros autores, otras ideas, otras épocas, incluso otros lectores.



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