martes, 8 de noviembre de 2022

Showcase Vol 1 #4 (1956)

 

¡El misterio del rayo humano!



La Silver Age es una de las épocas más importante de la historia del comic book estadounidense. Pensemos un momento en todo lo que se logró en el período, más o menos, comprendido entre 1956 y 1970: el formato de 22 páginas, el crédito a los artistas de cada una de estas historias, la caracterización de los personajes (al menos en su mayoría), los grupos de superhéroes abundaban a lo pavote, entre otras cosas[1]

Y, al menos oficialmente, todo empezó con las historias que vamos a ver hoy, las que traía el Showcase número 4 de octubre de 1956. En la primera historia se nos presentaba a Barry Allen, un científico de la policía que pasa sus ratos libres leyendo a Flash, al Flash de la década de 1940, queriendo saber que se sentiría ser dicho personaje. Termina de decir esto último, se levanta para seguir trabajando con sus químicos, y un rayo entra por la ventana, impacta sobre dichas sustancias, y sobre el protagonista, que es bañado por las mismas. Aún confundido, sale de su trabajo, corre un taxi para no llegar tarde, y descubre que lo ha sobrepasado, después, salva a su novia Iris de recibir una bala en su cabeza, capturándola con la mano.



¿Qué estamos viendo? El nacimiento de una clase distinta de superhéroe.  Barry no es un héroe musculoso y  fortachón; no es un periodista, o un millonario; Barry es un hombre de ciencia, y sus superpoderes vienen por esta vía. Además, este nuevo protagonista tiene un modelo a seguir, su héroe de las revistas, el nuevo superhéroe va a respetar el legado del cuál toma nombre. Sus poderes son distintos, pero su sentido de justicia es el mismo, y su inteligencia es mayor. Me quedo con lo que Morrison señala[2]  cuando menciona que este es el superhéroe “Kennedy”, o el héroe astronauta, lleno de confianza en sí mismo, y más carilindo que sus contraparte de los ’40.

El disfraz, siendo uno de los mejores rediseños de la industria de superhéroes, merece su párrafo aparte. Utilizando el ejemplo de los botes de caucho de los aviones de la Marina, Barry nos dice que, mediante una solución química, ha logrado achicar su traje lo suficiente para que quepa en un anillo, permitiéndole no tener que llevarlo por debajo de su ropa. Otra vez, el superhéroe “Kennedy” se vale de sus conocimientos sobre ciencia para diferenciarse de su predecesor de los años de la Segunda Guerra Mundial.

El nuevo Flash no fue un éxito absoluto, pero si convenció a la DC cómics de que era el momento de volver a los superhéroes, a aquéllos personajes de los años 40, pero renovados, con diferentes rostros detrás de las máscaras, y una nueva herramienta para explotar: la ciencia.  Detrás de todo se encontraba Julius Schwartz, quién es un nombre clave para este período, pero no estuvo sólo, las dos historias que presentaron a Barry fueron escritas por Robert Kanigher y John Broome (dos guionistas que se habían pulido  con los superhéroes a fines de los ’40) y  dibujadas por Carmine Infantino y Joe Kubert, quiénes poseían el mismo curriculum.



En síntesis, estamos ante una historia necesaria para entender al nuevo modelo, el que dominará el mercado de superhéroes por los próximos treinta años. Barry Allen es un nombre clave, sus historias convirtieron a Flash en el personaje favorito de muchos, e inspiraron a miles de futuros guionistas y artistas de la propia editorial, y de editoriales ajenas. El Showcase número 4 es considerado el puntapié inicial de la Edad de Plata, tal proeza no es casualidad.



[1] Comiqueando N°38; Comiqueando Press; marzo 1999págs. 14-16;

[2] Morrison, Grant; SuperGods: héroes, mitos y historias del cómic; Turner Publicaciones; pág. 74

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